Almuerzo en casa de Ludwig W. de T. Bernhard. Crítica de Marcelo Saltal para Revista El Abasto.

por Galo Ontivero

La vida es una herida absurda

La elección que tomaron como extracto de un parlamento de los personajes para el programa de mano, dice lo siguiente: “Todo el tiempo estoy pensando que tarde se ha hecho”. Y creo que la sola elección de esta frase marca claramente el contenido de lo que se busco señalar con esta obra.
Pero, perdón, aún no he aclarado a qué espectáculo me estoy refiriendo. Estas líneas a las que estoy abocado están haciendo referencia a la actual versión, que hay en el barrio, del texto de Thomas Bernhard, “Almuerzo en casa de Ludwig W”. Y sostengo que la ponderación de esta sola frase a modo de presentación, si se quiere, señala todo lo que esta implícito aquí porque nos sugiere, de movida, nomás, que siempre hemos llegado tarde a todo; que nos perdimos el tren y, por lo tanto, si nunca llegaremos a ningún lado para qué cornos estamos aquí. Entonces, qué sentido tiene vivir. Temita nada menor. De esto, poco más, poco menos, habla la obra. De la apatía frente a la vida.
La anécdota disparadora de todo esto es la llegada de Ludwig a su casa natal, junto a sus dos hermanas. Esto es todo. Y nos basta para a partir del entramado de sus relaciones bucear en el sinsentido que tiene la existencia misma.
Por ser el primer trabajo como director de Carlos Peláez aplaudo su osadía de animarse a montar un material tan complejo como éste. Y, vale decirlo, sale muy bien parado en su jugada. Ha sabido crear para la casa de los personajes un ámbito que remite a un nosocomio, a un hospital. ¿Quizá, como un modo de sugerir que estamos todos locos al aceptar vivir en esta existencia carente de sentido como la que nos toca? Está muy bien trabajado el ámbito espacial, es tan enorme, con tantos claroscuros, que los personajes, por momentos, parecieran perderse, hacerse chiquitos, como sucede, a veces, en la vida misma.
Es muy interesante, además, los distintos planteos que formula el texto en cuanto a la ponderación y menosprecio de distintas actividades artísticas, tales como la música, el teatro, la pintura y la filosofía. De todas éstas sólo la música sale indemne… El resto son pobres manifestaciones que carecen de valor alguno, según el autor.
En cuanto a las interpretaciones, vale señalar, que el único que se destaca notablemente es el trabajo del actor Galo Ontivero. Supo imprimirle una energía y un tono tan sutil y contenido a su Ludwig que logró así potenciar la enorme angustia existencial que corroe a su personaje, a diferencia de sus compañeras que sólo lo acompañan formalmente.
Si quiere ver una obra de teatro y ponerse a reflexionar, este espectáculo está hecho para usted.

Marcelo Saltal
marcelocree@yahoo.com.ar

FICHA TÉCNICA. Obra: Almuerzo en casa de Ludwig W. Autor: Thomas Bernhard. Elenco: Galo Ontivero, Natalia Fernández Acquier y Tatiana Santana. Asistencia de dirección: Nayi Awada. Dirección: Carlos Peláez. Sala: El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, tel.: 4863 -2848.

Revista El Abasto, n° 126 , noviembre 2010.

Leer Crítica en Revista Web El abasto.

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